Sistemas romanos de abastecimiento de agua
Autor: Frontino: era del siglo I d.C.
Frase: " pongo por encima de las pirámides de Egipto y de los templos griegos el sistema de traída de aguas de Roma porque aquellos son superfluos, inútiles aunque hermosas y famosas".
En el siglo VI d.C. en Roma existían más de 900 casas de varios públicos entre ellas 11 gigantescas termas que requerían el aporte continuo de agua.
Todas las grandes ciudades de la antigüedad estaban asentadas a la orilla de un río. Normalmente caudalosos ( Guadalquivir, Ebro, Tiber...). Pero todas tenían un rasgo en común: no usaban esas aguas para consumo humano. La aguas las traían de otro lugar porque buscaban aguas limpias, puras, sanas y agradables, que generalmente estaban muy alejadas de las ciudades, en manantiales de montaña --> Caput Aquae.
Aquaeductus:
El acueducto es un sistema que permite transportar el agua a otras ciudades. También consiste en excavar pozos dentro o fuera de la zona habitada o construir aljibes. Cuando el poblamiento alcanza la categoría de auténtica ciudad, se hacen necesarios sistemas de conducción que obtengan el agua en los puntos más adecuados del entorno y la lleven al lugar donde se ha establecido la población. Incluso cuando la población estaba a orillas de un río, la construcción de conducciones era la mejor forma de garantizar el suministro, en vez de extraer el agua del río que, aunque estuviera muy cerca, generalmente tenía un nivel más bajo que el poblado. Se hacía el acueducto porque el agua era de mejor calidad que la del río. El recorrido se hacía por canales y se situaban cada cierto tiempo cajas de agua o arcas de agua, que son pequeños depósitos que servían para regular el caudal. Se usaban sifones para salvar un camino. Como los puentes son la parte más visible de la obra, ha quedado la costumbre de llamar «acueducto» a la propia arquería. Las soluciones aplicadas a los acueductos romanos se siguieron hasta el siglo XIX. Los romanos construyeron los acueductos más importantes en tamaño en todos sus territorios. Un acueducto arranca en un sistema de captación de agua. El agua pasa de forma controlada a la conducción desde un depósito de cabecera (caput aquae). La construcción de un acueducto exige el estudio minucioso del terreno que permitirá escoger el trazado más económico para permitir una pendiente suave y sostenida sin alargar demasiado el recorrido de la obra. Se usan canales (riui) sin presión (circulando en lámina libre).
Cuando se ha de vencer una fuerte depresión, se recurre a la construcción de complicados sistemas de arquerías (arcuationes) que sostienen el canal y lo mantienen al nivel adecuado. Si el terreno se eleva, el canal queda soterrado (riuus subterraneus) y forma una galería subterránea (specus) excavada en la roca. Las conducciones subterráneas por canal suelen estar comunicadas con la superficie por medio de pozos (putei). Por ellos se puede acceder al acueducto para su limpieza y mantenimiento. Los túneles servían también para extraer escombros e introducir materiales durante la construcción. Los canales se revestían con un mortero impermeable compuesto de cal y pequeños fragmentos de cerámica triturada (opus signinum). El agua conducida por el canal del acueducto se recogía en un depósito de cabecera. Cuando el desnivel a salvar era importante, la presión del agua podía reventar la tubería. En distintos puntos de las conducciones se intercalaban dispositivos del agua para permitir que los arrastres sólidos se decantaran, cajas de agua o arcas de agua. Los ejemplares de mayor envergadura son pequeños depósitos de obra (piscinae limariae)revestidos de opus signinum. La cosas fueron así durante los primeros 441 años. Su primer acueducto fue subterráneo, el Aqua Apia, que se extendía unos 16 km, construido por Apio Claudio Craso en el año 312 a. C. Más tarde, construyeron el primero que llevaba agua sobre la superficie, el Aqua Marcia que recorría unos 90 km. La conducción del Anión Viejo, construida en el 273 a. C., carece de arquerías, según Frontino. Todas las demás conducciones de Roma poseen tramos importantes de arquerías. El acueducto que alimentaba Cartago, del siglo II, recorría una distancia de 132 km desde Zaguán, de los cuales 17 km eran en arquería. Se sabe también por Frontino, se fueron sustituyendo en algunas de las conducciones los rodeos que exigía el trazado subterráneo por trazados más cortos sobre arquerías. El trazado del acueducto del Anión Viejo incluye un sifón.
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